Un grito desesperado.

Hay miles de seres que mueren a diario física o psicológicamente sin saber cómo ni cuándo se hundieron en ese pantano de depresión. Pero todo se origina en el seño familiar. Si la familia se corromp, la sociedad, el pais, el mundo entero se corrompe.
Ya es hora de escuchar ese llamado de urgencia lanzado constantemente desde lo más íntimo de cada congregación humana.
¿De qué nos sirve tanto avance tecnologico si estamos olvidando lo fundamental?
No podemos seguir fingiéndonos sordos ante el grito desesperado de un mundo que se halla en plena decadencia por nuestra falta de interés familiar.



ÉL MISMO. Para llegar a la consecución de este objetivo vital e indefectible, el código familiar debe incluisr la prohibicion de imponer ideas como únicas y absolutas, de tildar las opiniones ajenas de inmaduras, bobas e impensadas, de burlarse del que vista, peine o se exprese de modo especial, de hablar mal, por molestar, de los amigos o novios, de criticar malsanamente la musica, los programas de television o los gustos de los demás.
Para decirlo en una frase: debe estar prohibido contemporizar e intentar cambiar los anhelos y quereres de nuestros familiares sólo para que ellos hagan todo a nuestra forma.Nadie tiene la obligación de parecerse a alguien. La mala costumbre de criticar al prójimo debe arrancarse de raíz.  La persona realizada, al no tener el hábito de juzgar, no se siente juzgada, no le importa el "que dirán" y no tiene tiempo para inmovilizarse con preocupaciones, temores, culpas o ansiedades ... ¡Que en sus familias no falte la AUTONOMÍA y por la mente de sus hijos no cruzará jamás el pensamiento de huir de casa, ya que en ella se sentirán libres, amados y aceptados con todo lo extravagantes que se les antoje ser!

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